CAPITULO SEGUNDO.
- Devonnasian, príncipe
heredero de la casa Erctus Toledain!!! Yo Xilef de la casa Noltairt le reto a
un duelo por el liderazgo de nuestro pueblo!!! - gritaba a pleno pulmón Xilef,
un Minotauro joven, ambicioso de piel rojiza y pelaje oscuro, con cuernos anchos
y cortos.
- Alteza, sé que su costumbre
es aceptar el duelo, pero hágame caso por esta vez, decline, Xilef no combatirá
limpiamente - le aconsejaba Malus Orcgram, un hechicero humano que estaba con él
desde su más tierna infancia, y por aquel entonces ya era anciano.
- Malus, sabes que no puedo
negarme, si lo hiciera no sería digno de liderar a mi pueblo y avergonzaría la
memoria de mis ancestros, aun así, cuento contigo por si ocurriese lo peor,
salva a mi madre aunque ella no quiera... - Le dijo Devonnasian, el príncipe
era un Minotauro grande, con músculos imponentes, de piel cobriza y pelaje
dorado, unos cuernos grandes, tanto que llamaban la atención incluso entre los
suyos.
Levantándose se acercó
tranquilamente hacia la puerta cogiendo su hacha de dos manos, tan grande como
el consejero humano, - Xilef, prepárate, pues este día verá tu fin!! - grito
Devon - O el mío - susurró apenas, y dirigiéndose hacia el coliseo donde se
desarrollaría un combate a muerte por el liderazgo de los clanes del este.
Phanrayssa la ciudad estado
donde vivían las familias nobles de los clanes del este de los Minotauros era
una urbe grande, de camino al Coliseo paso por el mercado, la biblioteca y la
zona de entrenamiento de las tropas, y algunos de los Minotauros afines a él
como su madre lo siguieron formando una comitiva que acompañaba al príncipe al
coliseo, dándole apoyo moral sobre todo, Devonnasian llego al coliseo, a su
izquierda estaba Malus su consejero de mayor confianza y a la derecha se
encontraba su madre.
- Malus, recuerda lo que
hablamos - le dijo a su consejero a la vez que entraba en el coliseo, allí
estaba esperando Xilef, mostrando sus dientes mientras cogía su espadón con una
mano mientras que con la otra señalaba a Devonnasian, Xilef lo miraba enseñando
los dientes, empuñando su espadón con una mano y señalándolo con la otra...
A su vez Devonnasian resopló
por la nariz, y entonces sucedió...
Xilef se lanzó al ataque
enarbolando su espadón de casi dos metros por encima de su cabeza...
Devonnasian esquivo su ataque
realizando una finta a la izquierda y levantando su hacha con las dos manos
golpeó en el costado derecho de Xilef, al caer su hacha, Xilef ya no estaba allí,
de una voltereta había salido rodando esquivando el ataque, volviendo a encarar
al príncipe, este se lanzó al ataque y Xilef levantando su espadón detuvo el
golpe, girando sobre sí mismo lanzo un tajo lateral a Devonnasian que hirió
levemente su costado ya que se apartó en el momento oportuno girando el hacha y
realizando un barrido golpeo en el muslo de Xilef, que a su vez lanzándose en
picado al suelo para evitar el mayor daño posible golpeo a Devonnasian en el
hombro, este volvió a levantar el hacha y volvió a encontrarse con el acero de
Xilef, los golpes se sucedían, saltaban chispas por la fuerza de los impactos
entre los aceros de ambos, sangraban por varios cortes que se habían realizado
el uno al otro, pero nada lo suficientemente grave, pero el combate acabo
cuando uno de los golpes de Devonnasian hizo que el espadón de Xilef saliera
disparado, dejando a este de rodillas en el suelo, Devonnasian se acercó ya
cansado del combate descargando el hacha en la cabeza de Xilef para que tuviera
un final honorable pero se encontró con que Xilef había esquivado el golpe
y para sorpresa del príncipe le lanzó tierra a los ojos cegándolo...
Xilef disfrutaba del momento
colocándose tranquilamente a su lado, con una daga que tenía escondida en la
muñequera derecha se la clavó...
Devonnasian reaccionó justo en
el momento en que la daga se dirigía a su cuello al descubierto, esquivándolo a
duras penas, y siendo herido en el hombro...
- Esquivaste la muerte, pero no
lo suficiente, el veneno que había en la daga ya estará actuando y solo es
cuestión de tiempo - le susurró Xilef al príncipe - Antes de que mueras te
robaré tu orgullo - continuo diciéndole al tiempo que cogía, levantaba y dejaba caer su espadón sobre uno de los cuernos de Devonnasian partiéndoselo casi a la
altura de la cerviz...
Justo cuando Xilef se disponía a acabar con la vida de Devonnasian
sucedió…
Un fogonazo de luz ilumino el coliseo,
-
alteza,
póngase de pie, no tenemos tiempo – dijo Malus cogiéndolo del brazo a la vez
que lanzaba un pequeño hechizo para eliminar la ponzoña que había en su cuerpo.
-
Malus,
te dije que sacaras a mi madre no a mí – le recrimino Devonnasian a la par que
se incorporaba – mi destino era morir por mi pueblo en esta arena – continuo diciéndole
-
Querido,
fui yo quien se lo pidió – dijo Astersis, la reina madre – no podía ver como
humillaban a mi hijo con artes tan rastreras – se justifico
-
Madre,
sabes que eso no es suficiente... –
-
Podemos
dejar la charla para más adelante? – sugirió Malus, - por favor corran –
-
Muy bien
Malus, pero esto no acaba aquí - prometió el príncipe
-
Diríjanse
a la herrería, allí está todo preparado para que salgan de la ciudad – les comento
Malus – yo me quedare aquí y les ganare el máximo de tiempo posible –
-
Malus,
ven con nosotros – pidió Astersis
-
Mi vida
ha sido larga y fructífera, no me arrepiento de nada, y si con mi último
aliento puedo hacer que viva la estirpe de los Erctus, he de hacerlo por mi amigo,
tu marido y tu padre, Feruyben, pronto me reuniré con él y le hablare del gran
hijo que ha tenido – decía Malus mirando a los ojos de Devon… - y ahora corred, insensatos –
Con estas últimas
palabras de Malus en sus mentes salieron corriendo justo cuando aparecían a su
espalda un grupo de minotauros que querían apresarlos, cuando girando una esquina
dejaron de ver a Malus y a sus perseguidores…
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