lunes, 27 de enero de 2020

El legado de Alanna CAP 2


CAPITULO SEGUNDO.

- Devonnasian, príncipe heredero de la casa Erctus Toledain!!! Yo Xilef de la casa Noltairt le reto a un duelo por el liderazgo de nuestro pueblo!!! - gritaba a pleno pulmón Xilef, un Minotauro joven, ambicioso de piel rojiza y pelaje oscuro, con cuernos anchos y cortos.

- Alteza, sé que su costumbre es aceptar el duelo, pero hágame caso por esta vez, decline, Xilef no combatirá limpiamente - le aconsejaba Malus Orcgram, un hechicero humano que estaba con él desde su más tierna infancia, y por aquel entonces ya era anciano.

- Malus, sabes que no puedo negarme, si lo hiciera no sería digno de liderar a mi pueblo y avergonzaría la memoria de mis ancestros, aun así, cuento contigo por si ocurriese lo peor, salva a mi madre aunque ella no quiera... - Le dijo Devonnasian, el príncipe era un Minotauro grande, con músculos imponentes, de piel cobriza y pelaje dorado, unos cuernos grandes, tanto que llamaban la atención incluso entre los suyos.

Levantándose se acercó tranquilamente hacia la puerta cogiendo su hacha de dos manos, tan grande como el consejero humano, - Xilef, prepárate, pues este día verá tu fin!! - grito Devon - O el mío - susurró apenas, y dirigiéndose hacia el coliseo donde se desarrollaría un combate a muerte por el liderazgo de los clanes del este.

Phanrayssa la ciudad estado donde vivían las familias nobles de los clanes del este de los Minotauros era una urbe grande, de camino al Coliseo paso por el mercado, la biblioteca y la zona de entrenamiento de las tropas, y algunos de los Minotauros afines a él como su madre lo siguieron formando una comitiva que acompañaba al príncipe al coliseo, dándole apoyo moral sobre todo, Devonnasian llego al coliseo, a su izquierda estaba Malus su consejero de mayor confianza y a la derecha se encontraba su madre.

- Malus, recuerda lo que hablamos - le dijo a su consejero a la vez que entraba en el coliseo, allí estaba esperando Xilef, mostrando sus dientes mientras cogía su espadón con una mano mientras que con la otra señalaba a Devonnasian, Xilef lo miraba enseñando los dientes, empuñando su espadón con una mano y señalándolo con la otra...

A su vez Devonnasian resopló por la nariz, y entonces sucedió...

Xilef se lanzó al ataque enarbolando su espadón de casi dos metros por encima de su cabeza...

Devonnasian esquivo su ataque realizando una finta a la izquierda y levantando su hacha con las dos manos golpeó en el costado derecho de Xilef, al caer su hacha, Xilef ya no estaba allí, de una voltereta había salido rodando esquivando el ataque, volviendo a encarar al príncipe, este se lanzó al ataque y Xilef levantando su espadón detuvo el golpe, girando sobre sí mismo lanzo un tajo lateral a Devonnasian que hirió levemente su costado ya que se apartó en el momento oportuno girando el hacha y realizando un barrido golpeo en el muslo de Xilef, que a su vez lanzándose en picado al suelo para evitar el mayor daño posible golpeo a Devonnasian en el hombro, este volvió a levantar el hacha y volvió a encontrarse con el acero de Xilef, los golpes se sucedían, saltaban chispas por la fuerza de los impactos entre los aceros de ambos, sangraban por varios cortes que se habían realizado el uno al otro, pero nada lo suficientemente grave, pero el combate acabo cuando uno de los golpes de Devonnasian hizo que el espadón de Xilef saliera disparado, dejando a este de rodillas en el suelo, Devonnasian se acercó ya cansado del combate descargando el hacha en la cabeza de Xilef para que tuviera un final honorable pero se encontró con que Xilef había esquivado el golpe y para sorpresa del príncipe le lanzó tierra a los ojos cegándolo...

Xilef disfrutaba del momento colocándose tranquilamente a su lado, con una daga que tenía escondida en la muñequera derecha se la clavó...

Devonnasian reaccionó justo en el momento en que la daga se dirigía a su cuello al descubierto, esquivándolo a duras penas, y siendo herido en el hombro...

- Esquivaste la muerte, pero no lo suficiente, el veneno que había en la daga ya estará actuando y solo es cuestión de tiempo - le susurró Xilef al príncipe - Antes de que mueras te robaré tu orgullo - continuo diciéndole al tiempo que cogía, levantaba y dejaba caer su espadón sobre uno de los cuernos de Devonnasian partiéndoselo casi a la altura de la cerviz...

Justo cuando Xilef se disponía a acabar con la vida de Devonnasian sucedió…

Un fogonazo de luz ilumino el coliseo,

-         alteza, póngase de pie, no tenemos tiempo – dijo Malus cogiéndolo del brazo a la vez que lanzaba un pequeño hechizo para eliminar la ponzoña que había en su cuerpo.
-         Malus, te dije que sacaras a mi madre no a mí – le recrimino Devonnasian a la par que se incorporaba – mi destino era morir por mi pueblo en esta arena – continuo diciéndole
-         Querido, fui yo quien se lo pidió – dijo Astersis, la reina madre – no podía ver como humillaban a mi hijo con artes tan rastreras – se justifico
-         Madre, sabes que eso no es suficiente... –
-         Podemos dejar la charla para más adelante? – sugirió Malus, - por favor corran –
-         Muy bien Malus, pero esto no acaba aquí - prometió el príncipe
-         Diríjanse a la herrería, allí está todo preparado para que salgan de la ciudad – les comento Malus – yo me quedare aquí y les ganare el máximo de tiempo posible –
-         Malus, ven con nosotros – pidió Astersis
-         Mi vida ha sido larga y fructífera, no me arrepiento de nada, y si con mi último aliento puedo hacer que viva la estirpe de los Erctus, he de hacerlo por mi amigo, tu marido y tu padre, Feruyben, pronto me reuniré con él y le hablare del gran hijo que ha tenido – decía Malus mirando a los ojos de Devon… - y ahora corred, insensatos –

Con estas últimas palabras de Malus en sus mentes salieron corriendo justo cuando aparecían a su espalda un grupo de minotauros que querían apresarlos, cuando girando una esquina dejaron de ver a Malus y a sus perseguidores…

No hay comentarios:

Publicar un comentario